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PERFIL PROFESIONAL DEL SOCIÓLOGO

 

La formación en Sociología, en términos generales, busca fundamentalmente entrenar y forjar investigadores sociales de manera integral y con capacidad de desenvolverse en el ejercicio complejo de conocimiento de la realidad social, desde un abordaje creativo y sustentado en la imaginación, necesario en un contexto como el Perú y en una época de transición como la actual.

Sin embargo, en términos más precisos nos parece pertinente resaltar tres propósitos u objetivos específicos de la formación en Sociología:

a. Pensar históricamente. El sociólogo debe reconocer la radical historicidad de los fenómenos sociales y debe ser capaz de disolver lo que inmediatamente se le presenta como “cosas” -esto es, “hechos” estáticos, inmóviles- en procesos, admitiendo de este modo el carácter cambiante de los fenómenos sociales. Al aceptar que el devenir es el verdadero ser de la realidad social, el sociólogo debe ser capaz de aprehender la realidad como tendencias de desarrollo. Por ello, los hechos”, los “datos” -el principio y el fin de la sociología para el “empirismo abstracto”-, vistos en una perspectiva histórica aparecen como parte de un proceso, de una tendencia, de la que no pueden ser desprendidos ni aislados artificialmente, pues, de hacerlo, se convertirían en entidades absolutas, eternas.

b. Pensar relacionalmente. Si el sociólogo piensa históricamente descubrirá que los objetos sociales no son cosas sino un complejo tramado de relaciones entre seres humanos. Con ello abandonará la imagen substancialista de la vida social y podrá captarla como una realidad relacional. Para comprender la naturaleza relacional de la vida social no le servirá ni el sentido común, ni el “empirismo abstracto”. Más bien, buscará pensar los fenómenos sociales como cristalizaciones de relaciones. Donde, primero, tendrá que disolver esos fenómenos en los complejos de relaciones que los constituyen y, a partir de allí, reconstruirlos, produciendo así su verdadero objeto de estudio.

c. Pensar críticamente. El pensamiento crítico significa cuestionar radicalmente -desde la raíz- los hechos sociales como realidades absolutas y consideradas válidas por sí mismas, así como las categorías con las que son aprehendidos. Este doble cuestionamiento tiene por objeto reconstruir el mundo social -como realidad material e intersubjetiva- que el poder social ha establecido. El sentido común -y científico- dominante está preconstruido por ese poder social y el sociólogo no puede aceptarlo tal como se le presenta pues solamente se mantendría al mismo nivel del objeto que quiere comprender. Para lograr sus objetivos, por el contrario, debe romper con el poder y con las diversas formas de cristalizarse en el sentido común.

  

Aniversario XXXIV